Asociación de Vecinos de El Palo

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Opinión
L A P O N Z O Ñ A

28/05/2016.

«La fiscalía general de Madrid pretende imputar y encarcelar a todos los dirigentes y regidores municipales de Colmenar Viejo, todos del PP, acusados de haber practicado durante más de diez años un alarde de apología de la prevaricación, después de haber ostentado mayoría absolutas que sancionaban mayoritariamente, con gran entusiasmo, a tales gobernantes, en un ejercicio pleno de contaminación inmoral, llámese clientelismo, llámese desierto moral . . .como si después de todo nos importara lo mismo, una higa, la honestidad que la deshonestidad». Texto: ANTONIO GARCÍA GÓMEZ

La ponzoña se contagia, se introduce, pasa a formar parte del fluido sanguíneo del cuerpo social, e incluso la podredumbre que produce la ponzoña sistémica, estructural, generalizada entre los altos mandos de cierto partido político . . . puede llegar a convertirse en indolora, como una gangrena tumefacta que acabe por excluir el dolor, el asco, la negativa a seguir tragando más y más ponzoña.

Declaraba hace pocas fechas, Carolina España, candidata número uno por el partido Popular y por la provincia de Málaga que: “Nadie ha hecho tanto por frenar la corrupción como el PP”.

Y uno no puede evitar rememorar aquella desvergüenza cruel e injusta de la primera posguerra tras nuestra contienda civil, cuando se celebraba los juicios sumarísimos contra los ¿insurgentes republicanos?, acusados de adhesión a la rebelión, precisamente, en un bucle miserable y cruel contra quienes se habían mantenido leales al régimen legalmente establecido.

Y así pues la humillación era doble, y el crimen institucional se enseñoreaba sobre una población vencida.

Tal vez como ahora mismo cuando nos debemos comulgar con declaraciones como las de la tal Carolina tras el rosario diario y constante de corruptelas numerosísimas, indecentes, sistémicas, gran parte de ellas criadas, mimadas, mimetizadas desde y dentro del seno del PP, hasta que interviene la Justicia, desde aquel “esto es una conspiración contra el PP” que declaraba el tal Rajoy, respaldado por sus conmilitones más cercanos y con mayor poder, pasando por el “sé fuerte Luis” . . . hasta llegar al truco acorazado de preservar a Rita Barberá de mayores disgustos, como para que ahora vengan con estas milongas en un intento que puede salirse bien de que lleguen a hacerse indemnes al hastío de la población que . . . ¿se da ya por vencida?.

Y de estrambote lo que también declara la señora Celia Villalobos que afirma sin sonrojarse : “en los partidos hay la misma corrupción que en la calle”, sin asumir la responsabilidad añadida a tales responsables políticos en función, exactamente, de sus cargos.

Y de añadidura a tanta basca uno se pregunta, inocentemente, por y si ¿ya ha dimitido la delegada del gobierno en Madrid?, la misma responsable política que pretendió incendiar la convivencia en la final de fútbol de la Copa del Rey, con el asunto de la intención de prohibir de las esteladas, sin que pase nada, ¡qué va a pasar!, si parece que incluso mejorarán sus expectativas electorales . . .

Y es que probablemente la ponzoña ya haya entrado en el cuerpo colectivo de una sociedad . . .¿envenenada de su propia miseria moral?.

Y de paso la cobardía abriéndose paso en Austria, por ejemplo, ante un posible triunfo de la ultraderecha, mientras, en Francia, en las pasadas elecciones uno de cada tres francés votó a Le Pen, mientras sigue avanzando la xenofobia, el odio y el miedo, en Holanda, en Suecia, en Dinamarca . . .

Y la ponzoña ya forma parte del circuito sanguíneo que simula ¿mantenernos vivos?. Pues por eso.



Torre del Mar mayo – 2.016

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