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Cultura
Vándalos contra la Cultura

01/09/2016.

Hemos pasado del enfado a la tristeza al comprobar lo que un individuo o más han hecho al monumento a Emilio Prados ubicado en la Plaza del Ancla. ¿Qué le da derecho a hacer algo así? Fuente: A.VV. de El Palo

Por segunda vez, la incultura de algunas personas, pintorrean de nuevo

Por segunda vez, la incultura de algunas personas, pintorrean de nuevo

Extracto de la página Web de la Asociación de Vecinos y Vecinas de El Palo.

Para llenar de poesía el paseo existente al sur de la calle Quitapenas y Banda del Mar de El Palo

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En el año 2010 uno de nuestros socios le manifiesta a la Junta Directiva el lamentable deterioro que había sufrido el monumento a Emilio Prados que se encuentra ubicado en la Plaza Ciganda y como se acercaba el cincuentenario quería pedir su restauración. Se crea un grupo de trabajo para elaborar esa propuesta y otra que puedan surgir.

 

De ese grupo de trabajo brotan las propuestas de hacer un nuevo monumento a Emilio Prados junto al arroyo Gálica. Queriendo trasmitir también la gran relación que existió entre estas playas y la Generación del 27 se propone que se coloquen desde el paseo que va desde el arroyo Jaboneros hasta el Gálica 10 cartelas de cerámica con poesías de autores de la Generación del 27.

Se hace también la propuesta de que el paseo existente desde el arroyo Jaboneros hasta el arroyo Gálica lleve el nombre de “Paseo de la Generación del 27”. (fuente www.elpalo.org)

Hoy con tristeza vemos como quedo nuestro hermoso monumento a Emilio Prados

LA PRENSA, TAMBIEN SE HACE ECO DEL ACTO VÁNDALICO

La escultura en honor a Emilio Prados en el paseo marítimo de El Palo permanece cubierta por pintadas vandálicas desde hace una semana. La obra, formada por dos paneles de hormigón armado blanco con toques de policromía, simula un libro abierto y contiene la silueta del poeta malagueño, que enseñó a leer a vecinos y pescadores del barrio, y la proa de una jábega. Perteneciente a la Generación del 27, Prados visitaba con frecuencia –los vecinos sostienen que «cada semana»– el barrio malagueño, donde durante años enseñó a leer a los marengos y sus hijos.

Tras varias peticiones para levantar un monumento como agradecimiento a la labor del cofundador de la revista Litoral, y aunque los vecinos reclamaban la construcción de un monolito, el Ayuntamiento inauguró en 2013 estos paneles, situados junto a la desembocadura del arroyo Gálica. A través de la jábega se ve el puerto deportivo de El Candado, mientras que por los ojos del poeta, también abiertos, se asoman «el horizonte y el mar», según explicó el autor de la obra, Andrés Montesanto, durante su descubrimiento, el 19 de noviembre de aquel año.

 Desde el equipo de gobierno municipal se lamentaron ayer por este acto vandálico. El concejal responsable del distrito Este, Julio Andrade, aseguró que el monumento se va a limpiar «lo antes posible» y anunció que se va a pedir a la Policía Local que investigue sobre la autoría de las pintadas. Su realización está expresamente sancionada por la ordenanza municipal de limpieza con multas que pueden oscilar entre los 1.500 y los 3.000 euros. Además, el Ayuntamiento puede exigir a los autores, en el caso de que logre identificarlos, que limpien las pintadas o pasarles la factura de su retirada.

 

 

Los vándalos se ceban con el monumento a Emilio Prados

La escultura dañada fue realizada y donada por el escultor argentino, afincado en Málaga desde 1989, Andrés Montesanto. Mide 2,9 metros de altura por 1,75 metros de anchura en cada una de las caras del libro. Está sostenida por cinco pilares de acero inoxidable.

La revista Litoral, fundada junto a su amigo Manuel Altolaguirre, constituyó uno de los grandes hitos de la cultura española del siglo pasado. Por sus páginas pasaron García Lorca, Picasso, Dalí, Falla o Guillén, entre otros artistas e intelectuales de la época. Prados, siempre interesado por los colectivos más desfavorecidos, compaginó su labor creadora con un profundo compromiso social. Tras el estallido de la Guerra Civil, el poeta huyó de Málaga y se trasladó a Madrid, donde formó parte de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Ganador del Premio Nacional de Literatura en 1938 por la recopilación de su poesía de guerra en la obra ‘Destino fiel’, Prados tuvo que salir de España en 1939. Exiliado en México, murió en abril de 1962.

En uno de los paneles ahora pintarrajeados de El Palo figura la dedicatoria de su libro ‘El misterio del agua’ a unos jóvenes paleños a quienes enseñó a leer y escribir: «A Juan Matías, José Gabriel y Pedro de la Cruz, / pescadores sin cielo en mi memoria».

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