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Los minutos de oro de la selección de baloncesto

02/09/2016.

Hay trayectorias deportivas que han quedado marcadas por un error o un acierto decisivo en un momento determinado, siendo recordados los nombres de sus protagonistas por ese instante crítico. Texto. Arturo Peñalba

Juan Carlos Navarro y Pau Gasol. Foto: Cordon Press.

Juan Carlos Navarro y Pau Gasol. Foto: Cordon Press.

El ejemplo por antonomasia es el increíble salto de Bob Beamon en los Juegos Olímpicos de México 68. Si nos ceñimos al fútbol nacional, quién no recuerda el (no) gol de Cardeñosa en el Mundial de Argentina 78 o el gol de Señor en el inolvidable partido del 12-1 contra Malta; o si nos centramos ya en el mundo del baloncesto, la (no) canasta de Montero en la Final Four de 1996 o la canasta de Alexander Belov en la final de los Juegos Olímpicos de Múnich 72. Y es que el baloncesto tiene uno de sus alicientes en la incertidumbre del resultado hasta el último suspiro en los encuentros (más o menos) igualados, donde una canasta puede separar la gloria del infierno. O no solo al final de los encuentros, sino que hay fases del partido que pueden decantar definitivamente la suerte del mismo y de los venideros: una racha buena puede reforzar la moral en un momento crítico de un campeonato, o servir de revulsivo a un grupo desanimado por las críticas o por un momento de forma discreto. Si se revisan algunos partidos o torneos más allá del resultado final o boxescorismos varios, se pueden sacar conclusiones muy diferentes a las que los palmareses parecen indicar; es más, una dinastía puede haberse forjado por una serie de instantes precisos —y no todos de desenlace favorable— que definieron su destino.

Queda muy poco que decir sobre las gestas de la selección española de baloncesto en este siglo, pero si se realiza ese ejercicio de análisis de determinados instantes o, siendo más exactos, si nos ceñimos a un minuto en concreto de doce partidos clave, tantos como miembros de la plantilla, tal vez descubramos que esta época dorada pudo haberlo sido aún más… o que pudo haberse esfumado sin siquiera materializarse. En la jerga televisiva, se denomina «minuto de oro» a aquel momento en el que una emisión logra la máxima audiencia, y es un parámetro frecuentemente utilizado para negociar las tasas publicitarias. En cierto modo, estos doce minutos de oro, le han servido a la Federación Española de Baloncesto para crear una imagen de marca superior incluso a la Liga ACB y fijar en consecuencia el precio que han de pagar los patrocinadores por anunciar sus productos con la selección. Independientemente de cuestiones económicas, unos minutos tuvieron desenlace positivo y otros no tanto, pero todos son imprescindibles para intentar comprender la dimensión de lo que ha conseguido la selección de baloncesto capitaneada por los juniors de oro, equiparada ya sin rubor a la mejor URSS o Yugoslavia, y lo fina que ha sido en ocasiones la línea que separa el triunfo del olvido.

Mundial 2002.

España-Estados Unidos. Partido por el quinto puesto.

3:53 para el final del último cuarto.

Llegados a ese punto del partido, el marcador 66-74 no es definitivo pero a priori parece que está bastante de cara para el combinado norteamericano, al cual se le comienza a perder el respeto que se ganó por estar integrado por jugadores de la NBA. Tras la apoteosis deportiva que supuso la presencia del Dream Team en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, USA Basketball ha ido perdiendo influencia en los jugadores de la liga profesional patria, costándole cada vez más que sus estrellas representen a su país. No obstante, para el Mundial celebrado en su tierra (en concreto, en Indianápolis) consiguió reunir una selección liderada por Reggie Miller, Michael Finley y Paul Pierce, bastante potente pero insuficiente: están fuera de las medallas, luchando por el quinto puesto tras dos derrotas (contra Argentina y Yugoslavia), algo impensable hace diez años.

En el equipo español, por su parte, ya han tomado las riendas de la selección los juniors de oro Juan Carlos Navarro y Pau Gasol, que junto a Felipe Reyes y José Manuel Calderón, comandan el (a)salto generacional. La selección no lo ha hecho mal del todo en el campeonato, incluso derrotaron en la primera fase a la que posteriormente sería la selección ganadora, Yugoslavia, un equipazo liderado por Pedja Stojakovic, Dejan Bodiroga y Vlado Divac, bien acompañados por Gurovic, Jaric, Rakocevic, Tomasevic… canela fina, vamos. Pero se perdió el cruce decisivo contra la Alemania de un superlativo Dirk Nowitzki, MVP del torneo tras llevar a su equipo a la medalla de bronce.

Estábamos, entonces, a 3:53 del final del partido y ocho abajo. Y llega el minuto de baloncesto champán: Pau materializa un 2+1 y en la siguiente jugada tapona el ataque de Estados Unidos; acto seguido, Navarro clava un triple y, con casi tres minutos por jugar, España pierde solo por dos puntos (72-74). Es otro partido. Siempre se dijo que la generación del 80 había perdido el miedo a la mayor potencia baloncestística al derrotarlos en el recordado Mundial juvenil de Lisboa. Por eso, llegados a este momento del encuentro, estos chavales descarados de veintidós años tenían el desparpajo suficiente para enfrentarse sin miedo a los famosos, inalcanzables e imbatibles profesionales de la NBA. Tal vez este fue el verdadero inicio de la hegemonía de esta generación: estar convencidos de que con su talento podían derrotar a cualquiera. Y derrotarlos, claro. En esos últimos 3:53 minutos del partido, España le endosa un parcial de 15-1 a los famosos, inalcanzables e imbatibles profesionales de la NBA; de esos quince puntos, siete son de Navarro y cinco de Pau. El partido acaba 75-81 favorable a una selección española que en el último cuarto ha pasado por encima al equipo norteamericano (25-10).

Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

España-Estados Unidos. Cuartos de final.

3:45 para el final del último cuarto.

Los norteamericanos afrontan estos minutos con una ventaja de cuatro puntos (78-82). España, que como acabamos de ver ya sabe lo que es ganar a un equipo de enebeas, en este torneo lleva una trayectoria imperial y es, junto a Argentina, el máximo favorito para el oro. Pero un parcial de 0-7 en poco más de sesenta segundos decidió el partido: tres puntos de Stephon Marbury, dos de Tim Duncan y otros dos de Carlos Boozer hacen que se esfumen las posibilidades porque, aunque luego volvió a estrecharse la renta a cinco puntos, se trató del canto del cisne. Muchos recuerdan que palmamos por los triples de Allen Iverson y Marbury, pero ojo, que la selección norteamericana no estaba formada por pelagatos: ahí tenían, además de los citados, a Amar’e Stoudemire, LeBron James, Dwyane Wade o Carmelo Anthony entre otros. El equipo americano acabó consiguiendo el bronce y España, con solo un partido perdido en los Juegos, finalizó séptima. Los sistemas de competición unas veces dan y otras veces quitan. En ocasiones quitamos valor a subir al pódium cuando no hace mucho nos dábamos golpes en el pecho con actuaciones como esta; que sí, que cómo molamos y qué mala suerte ser séptimos y perder solo un partido, pero nos íbamos para casa con las manos vacías… aunque cargados de moral y experiencia: esta derrota sirvió para, en adelante, relativizar los partidos de las primeras fases y considerarlos como parte del rodaje para llegar al punto óptimo de forma en los cruces decisivos. Aunque, sistemáticamente, en cada nueva competición se olvide este detalle.

Eurobasket 2005.

España-Alemania. Semifinal.

1:00 para el final del último cuarto.

A falta de un minuto, España pierde por tres puntos (69-72) y tiene el balón. Se ha ido a remolque en el marcador (a unos cinco minutos para el final, Alemania ganaba por nueve) y se está a punto de culminar la remontada. Las directrices en ataque parecen claras: balones a Navarro que, en ausencia de Pau Gasol, ha asumido la responsabilidad y está haciendo un torneo descomunal. La Bomba no falla y deja a España a un punto con cuarenta y ocho segundos por jugar. Alemania busca a Nowitzki, claro, que bien defendido por Garbajosa tiene que doblar el balón y el equipo alemán lanza casi quitándose la bola de encima. España coge el rebote y nuevamente confía en Navarro, que anota una bombita y pone a España uno arriba. Quedan quince segundos. En la siguiente jugada, Nowitzki no se anda con tonterías esta vez y se la tira con la mano de Jorge Garbajosa encima. Y anota, claro. El equipo español consigue lanzar en los exiguos tres segundos que restan, pero el triple de Calderón no entra. Alemania, que se conformaría con la medalla de plata en la final, debería poner el nombre de Nowitzki a cientos, miles de calles. España, por su parte, totalmente desmoralizada, es vapuleada por Francia en el partido por el tercer puesto.

No obstante, la cuarta posición no está tan mal si recordamos que, unos días antes, el combinado español estuvo virtualmente eliminado puesto que en la fase de grupos necesitaba ganar su partido contra Croacia y a falta de siete segundos perdía por tres puntos (70-73) si bien disponía de dos tiros libres. Navarro convirtió el primero pero falló el segundo, aunque Fran Vázquez capturó el rebote ofensivo y anotó una canasta que forzó la prórroga. En la prolongación, Croacia perdió los papeles por unas decisiones arbitrales a su entender discutibles, y el partido lo acabó ganando España por 100 a 85… sí, han leído bien: la selección española anotó ¡veintisiete puntos! en unos demenciales cinco minutos.

Mundial 2006.

España-Argentina. Semifinal.

1:00 para el final del último cuarto.

Se entra en el último minuto con España dos puntos arriba (74-72) y la posesión del balón, pero sin Pau Gasol, lesionado durante el partido. Rudy falla un intento triple y se suceden los tiempos muertos, hay mucho en juego. Manu Ginobili tampoco acierta con el tiro exterior y Luis Scola recibe una falta personal en el rebote. Como España está en bonus, el argentino dispone de dos tiros libres, que aprovecha y empata el partido. El vencedor se decidirá en estos veinte segundos (si no hay prórroga). Argentina juega sus cartas y comete falta personal sobre Calderón, quien en este caso solo acierta con el segundo tiro libre. Prácticamente es la misma situación cambiando los papeles, solo ha pasado un segundo y España está uno por encima, pero los técnicos españoles eligen jugárselo defendiendo y no en los tiros libres, como han preferido los oponentes. Argentina realiza un aclarado para Ginobili que, cuando restan diez segundos de partido, intenta penetrar pero choca contra la defensa. No obstante, consigue doblar el balón a Andrés Nocioni, que está totalmente solo en el lateral, y lanza el triple… y falla. El rebote es para la selección española, que se clasifica para la final donde ganaría el oro con facilidad frente a Grecia, a pesar de la ausencia de Pau. Puede que esta generación hubiera cargado con el sambenito de perdedores si Nocioni llega a encestar. No lo sabremos nunca. Si llega a salir mal la defensa sin faltas, puede que hubieran arreciado las críticas poco constructivas. En esto sí que pudimos salir de dudas al año siguiente.

Eurobasket 2007.

España-Rusia. Final.

1:00 para el final del último cuarto.

Gana España 59-56 pero la posesión es para Rusia, que acaba de robar el balón a Carlos Jiménez. Mueven bien en ataque y anotan cerca del aro. 59-58 y cuarenta y tres segundos por jugar. España busca a Gasol en el poste bajo y, cuando estaba pivotando para ganarse espacio para lanzar, Holden le roba el balón. La posesión del equipo ruso está dos segundos desfasada con el tiempo de partido. La situación es muy similar a la que se vivió en la semifinal del Mundial 2006 contra Argentina, y España decide no hacer falta. Pero esta vez el rival sí acierta: Holden anota con bastante suerte un tiro a media distancia. España está uno abajo y solo quedan 2,4 segundos. Recibe Pau a unos cinco metros del aro y el lanzamiento a la media vuelta, a tabla, no entra. Rusia, oro. España, el equipo anfitrión, se tiene que conformar con la plata. Apenas unos segundos después, con las lágrimas aún frescas de los jugadores españoles, comenzaron las críticas a la decisión táctica. La estrategia que sirvió para conseguir un título mundial no fue bien vista por algunos que estuvieron todo un año esperando su oportunidad para asestar una puñalada trapera al cuerpo técnico.

Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

España-Estados Unidos. Final.

9:14 para el final del último cuarto.

Estados Unidos está 82-91 arriba. El combinado español ha ido cediendo ventaja cada cuarto, por lo que el inicio del último periodo es crucial. Se acortan distancias con un palmeo de Pau. Tras una personal de Jiménez, Kobe Bryant falla un intento triple. Rudy sube el balón y hace un pick and roll con Pau, que finaliza la jugada con un espectacular alley hoop. 86-91. En la siguiente jugada, el equipo estadounidense vuelve a marrar un lanzamiento de tres; Ricky coge el rebote y lanza el contraataque, que culmina con un pase picado entre Kobe y LeBron para Rudy, que clava el triple. España se pone a dos puntos (89-91) y los estadounidenses piden tiempo muerto.

En una improbable sinergia entre la teoría del caos y las leyendas populares, podríamos aventurar que el salto de miles de aficionados españoles al unísono por un lance de un partido de baloncesto en China a punto estuvo de provocar una alteración en la órbita terrestre. Aquel domingo veraniego tuvimos que madrugar pero valió la pena sobre todo por este minuto, en el que nos hicieron creer en la victoria frente a una de las mejores selecciones de baloncesto de la historia. Lamentablemente, la desbordante calidad de las estrellas norteamericanas y alguna decisión puntual discutible de los árbitros nos dejó un regusto amargo, el sabor que tiene la plata cuando creías poder paladear el oro.

Mundial 2010.

España-Serbia. Cuartos de final.

1:00 para el final del último cuarto.

En una nueva cita sin Pau, llegamos al minuto final del cruce de cuartos perdiendo de dos (87-89) contra Serbia, que ya ganaba de ocho al descanso. El ataque de España acaba con Navarro trastabillado tras una entrada a canasta que es parada con un contacto en el que los árbitros no apreciaron falta personal para, a continuación, Sergio Llull tomarse la justicia por su mano y parar el contraataque serbio dejando un recado a Milos Teodosic. Como España aún no está en bonus, Serbia saca de banda con cincuenta y siete segundos por delante. Amasan el balón hasta que les queda poco tiempo de posesión y lanzan un triple. Durante la lucha por el rebote la bola se pierde por la línea de fondo y los árbitros esta vez dan la razón a la selección española que, quedando solo treinta y seis segundos de partido, debe anotar. Y en esta situación ya sabemos lo que toca: balones a Navarro, que finta el tiro y crea el espacio necesario para que Marc Gasol empate el marcador dejando poco más de una posesión a Serbia. Tiempo muerto. Una vez más, llega el momento del análisis: cometer personal para tener la última bola o jugártela con la defensa. España, de nuevo, decide defender. Serbia también lo tiene claro y le da el balón a Teodosic, que es hostigado por Llull. Cuando quedan trece segundos juegan un bloqueo muy arriba. Al segundo intento, la defensa española cambia de marca y Garbajosa se queda con Teodosic. Con seis segundos de partido por jugar el base serbio se levanta, a medio camino del centro del campo y la línea de tres, y convierte un triple demoledor.

Garbajosa estaba medio metro por delante del 6,25 m. ¿Debería haber estado más encima del serbio?, ¿tendrían que haber defendido los bloqueos sin cambios? Como curiosidad comparativa, se puede estudiar la sensacional defensa del criticado Kevin Love sobre Stephen Curry en el último medio minuto del séptimo partido de la final de la NBA de 2016. Volviendo al partido, con tres segundos por jugar, España a duras penas logra sacar de banda, pero Garbajosa pierde el balón sin mirar a canasta. Serbia gana el partido. Las cámaras siguen a Garbajosa hasta el túnel de vestuarios. El jugador está hundido. Aquel Mundial fue su última participación con la selección española (anunció su retirada al año siguiente) y sus detractores, que ya ponían en tela de juicio su presencia en el combinado, se fijaron en estas dos últimas acciones (la defensa a Teodosic y la pérdida de balón) para encontrar al culpable de la derrota.

Eurobasket 2011.

España-Macedonia. Semifinal.

1:30 para el final del tercer cuarto.

La sorprendente Macedonia de Bo McCalebb, que incluso ganaba de un punto al descanso, sigue disputando el partido a la selección española. A minuto y medio para terminar el tercer cuarto, el marcador es favorable a España por solo cinco puntos (65-60), pero un ataque muy atascado lo resuelve Navarro a punto de acabar la posesión con un triple a una pierna delante de dos defensores que provoca la desesperación del entrenador macedonio, aunque su equipo acorta distancias en la siguiente jugada (68-62). Otro triple de Navarro con treinta y cinco segundos por jugar en este cuarto deja el partido bastante cuesta arriba para Macedonia, que está nueve abajo (71-62).

Más que decisivo para el resultado final del encuentro fue el momento más significativo, puesto que, tras ese triple a la remanguillé, la imagen del entrenador macedonio alzando los brazos como diciendo «¡Anda ya! ¡Lo de este tío no tiene nombre!» fue todo un poema. La Bomba anotó diecinueve puntos en un cuarto antológico para un total de treinta y cinco en el partido. Fue merecidamente MVP del torneo, que ganó España. Poco más que añadir que no sepamos ya. Como dijo Bozidar Maljkovic, entrenador de Eslovenia, tras sufrir una actuación similar en cuartos de final: «Juan Carlos me saluda siempre muy educado, pero luego me mete veinte puntos».

Juegos Olímpicos de Londres 2012.

España-Brasil. Último partido de la primera fase.

2:30 para el final del último cuarto.

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En un partido en el que ganar es un premio envenenado, se llega a este momento del encuentro con 76-79 a favor de Brasil. España ataca para reducir la ventaja o empatar, pero Navarro falla el lanzamiento… Sesenta segundos después, el marcador refleja un 76-84. Un parcial de 0-5 (tres puntos de Anderson Varejao y dos de Leandrinho Barbosa) puede que no diga mucho, pero remontar ocho puntos en minuto y medio es bastante complicado. Y aún más si recordamos que el perdedor del partido presumiblemente iría por el lado opuesto del cuadro a Estados Unidos, por lo que no se encontraría a la selección norteamericana hasta la final, dando por descontado que ambos equipos ganarían sus respectivos cruces.

La actitud del equipo español en las postrimerías del encuentro recibió muchas críticas. España afrontaba el último cuarto con una cómoda ventaja de nueve puntos (66-57), pero se vino abajo encajando treinta y un puntos en este periodo. Aunque hay que recordar que las canastas brasileñas, muchas de ellas lanzamientos triples, no las anotaron los jugadores españoles, también hay quien ve cierta relajación en la defensa. ¿Mirada sucia? En los mismos Juegos Olímpicos, en atletismo, en las series de clasificación de 100, 200, 400, 800… los competidores no buscan el récord del mundo y no es raro que los favoritos se dejen llevar en los últimos metros viendo que ya han conseguido el pase por puestos a la siguiente ronda; en definitiva, no luchan por ganar. Nadie aprecia ahí una actitud antideportiva o una afrenta al espíritu olímpico. Además, resumiendo con la reflexión de un espectador sagaz de los programas de Torrebruno: si lo importante es participar, ¿por qué narices solo dan medallas a los tres primeros?

Aunque conscientemente siempre quieras vencer, ganar un partido que no te va a traer ningún beneficio es una cosa boba. Sobre todo si en tu subconsciente pululan recuerdos como la derrota de 2004. El caso es que Brasil se llevó la victoria (bien por ellos) y finalizó el torneo olímpico en quinta posición con solo dos derrotas, las mismas que Francia (sexta) y Rusia (bronce). España perdió este partido, pero llegó a disputar la final, quedando aún más cerca del equipo de USA Basketball que cuatro años atrás. Y consiguió la medalla de plata con tres derrotas.

Eurobasket 2013.

España-Francia. Semifinal.

1:00 para el final del último cuarto.

65-64 gana España. Francia ataca y, tras sacar un fuera de banda, consiguen conectar con Ajinca en la pintura, que recibe una personal. Anota uno de los dos tiros libres y empata el encuentro con cuarenta segundos por jugar. Sergio Rodríguez, el Chacho, eléctrico casi todo el campeonato, se juega un uno contra uno pero no le entra el tiro. En la jugada posterior, Tony Parker penetra y se encuentra con el tapón de Rudy Fernández. Quedan diez segundos y España tiene la bola del partido. Pero ni el lanzamiento triple abierto de Calderón ni el posterior palmeo de Víctor Claver (hábilmente entorpecido por Parker) entran. Prórroga… donde Francia, que tenía ganas a nuestro combinado nacional desde hacía años, gana merecidamente el partido y, posteriormente, el oro. España se tuvo que conformar con el bronce y con la sensación de que, a pesar de haber jugado la semifinal al trantrán, a pesar de las críticas habituales, a pesar de las ausencias (Navarro y Pau por lesión, y Serge Ibaka o Nikola Mirotic por motivos extradeportivos), a pesar de las derrotas previas a los cruces… a pesar de todo eso, la final y la medalla de oro no quedó muy lejos.

Eurobasket 2015.

España-Francia. Semifinal.

1:00 para el final de la prórroga.

Se vive un clima de revancha en la selección española. El año anterior, el Mundial de baloncesto se jugó en España y la derrota contra Francia en cuartos de final privó a los anfitriones de la lucha por el pódium (no es cuestión de ser pesado, pero en ese torneo España solo sufrió esa derrota; Serbia y Francia, medalla de plata y bronce respectivamente, acumularon tres derrotas). Además, solo conseguirán plaza directa para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro los finalistas del Eurobasket, por lo que ganar este partido supone, además de asegurar al menos la medalla de plata, evitarse un farragoso preolímpico el año siguiente.

Un nuevo partido igualado entre estas selecciones puesto que, a falta de un minuto para finalizar la prórroga, gana Francia (74-75) y tiene la posesión, pero pierde el balón. El contraataque lanzado por Llull acaba con mate de Pau Gasol. Quedan cuarenta y nueve segundos. En el siguiente ataque Rudy, como hace un par de años, le vuelve a taponar un tiro decisivo a Parker. España apura la posesión moviendo la bola hasta que habilita al Chacho para un triple abierto, que falla, pero Gasol consigue el rebote en ataque rozando la falta personal y vuelve a machar. La renta se eleva a tres puntos y solo restan dieciocho segundos. En el siguiente ataque, Claver comete falta sobre Nicolas Batum regalándole tres tiros libres. Y, lo que son las cosas, un triple milagroso de Batum forzó la prórroga, pero después lo compensó fallando los tres tiros libres. España coge el rebote y mueve el balón rápidamente para evitar la personal. Finalmente llega el balón a Gasol, solo, bajo el aro, y de nuevo hunde el balón. En un minuto ha hecho tres mates para un total de cuarenta puntos en una de las mejores actuaciones individuales de la historia del baloncesto FIBA. España, tras dos derrotas en la primera fase, con sus consiguientes críticas, conseguiría el oro en un plácido partido frente a Lituania. Francia ganaría el bronce habiendo perdido únicamente el encuentro de semifinales.

Juegos Olímpicos de Río 2016.

España-Australia. Partido por la medalla de bronce.

1:00 para el final del último cuarto.

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En esta ocasión, las dos derrotas ya clásicas en primera fase han provocado que el partido contra la selección USA se haya producido en semifinales, sin posibilidad de haber elegido el camino hasta la final como hace cuatro años. Enfrente está un equipo menor comparado con el de Pekín o Londres si se tiene en cuenta que han renunciado LeBron, Curry, Russell Westbrook o Kawhi Leonard, pero hay siete integrantes de los tres mejores quintetos de la última temporada de la NBA. Una selección B, digamos. España tampoco es la de hace ocho o cuatro años, pero el partido finalizó con menor diferencia que en esas anteriores (solo seis puntos) aunque la sensación, al ser un encuentro más feo y agarrotado, fue diferente. Paradójicamente, quedamos más cerca, les ganamos dos cuartos y la segunda parte (ni en Londres ni en Pekín lo hicimos), pero parecían más lejos.

Toca luchar por el bronce contra la selección australiana, la revelación del torneo, que se encuentra un punto por debajo (84-85) al afrontar el último minuto del partido. La posesión española no culmina en canasta y el balón sale fuera de banda tras cargar el rebote ofensivo. Después del tiempo muerto, se comete personal en el rebote a David Andersen, que anota los dos. El rocoso pívot Aron Baynes le regala una rápida falta a Pau Gasol, que no desaprovecha los dos tiros libres. En la siguiente jugada, Baynes se desquita enchufando un gancho con la izquierda por encima de Gasol. Ahora la situación es dramática para España: quedan diez segundos y pierde por un punto (88-87). Sergio Rodríguez ataca el aro y fuerza una dudosa personal a Mills. Tras convertir los dos tiros libres y con cinco segundos por jugar, toda la presión es ahora para Australia. Con esta situación nadie pone en duda la táctica a seguir: no hay que hacer falta y la defensa ha de ser durísima. Tras sacar de banda, Ricky Rubio toca lo justo para que Andersen no controle el pase y Claver, injustamente ascendido a muñeco de pimpampum oficial tras la retirada de Garbajosa, roba un balón que vale el partido y otra medalla, quién sabe si la última de la inolvidable quinta del 80. Una vez más, la selección pasó de ser puesta en duda y de crispar a los más escépticos a hacer vibrar a todos los aficionados.

 

La selección española de baloncesto con la medalla de bronce de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro. Foto: Cordon Press

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