Asociación de Vecinos de El Palo

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Opinión
BAJEZA

03/09/2016.

El otro día estaba yo tomando una cerveza en un velador de la capital de las Españas intentando, en vano, doblegar la calorina que asediaba y agobiaba, sin desmayo, sin tregua, inclemente, mientras lograba instantes de saciado placer en cada sorbo cervecero. texto. Antonio García Gómez

Cuando al poco una pareja de chicas, monísimas, modernísimas, alternativas a tope, con sus tatuajes y piercings correspondientes, radiantes, charlatanes, en una mesa contigua a la mía, dispuestas a pasar un buen rato charlando a trompicones.

Cuando mientras una de ellas iniciaba el ritual del liado del cigarrillo que se iba a fumar, mientras no paraba de largar y largar entre risas, guiños, y más risas, frente a sus cañas de cerveza dobles, fue a acercarse un pakistaní, de edad provecta, muy amable, vendedor ambulante de mecheros, de los más corrientes, con el solícito empeño de conseguir un jornalillo, cuando llegó a ofrecer los mecheros a la pareja de jóvenes.

Cuando entonces la más primaria, seguramente, la más exultante, la más abierta, espetó cogiendo un mechero:

¡Estupendo, qué guay, un mechero!. Te lo voy a pillar, Con cierta y maleducada franqueza le comentó al pakistaní. El mío se me ha gastado, así que te voy a pillar éste. Funcionará ¿no?. Y apretando la llama deslumbró la esperanza.

Y la chica siguió:

 ¿Cuánto quieres?

La voluntad, con una amabilísima y servil sonrisa, mientras extendía la mano.

Y depositando una moneda de 50 céntimos en la mano del vendedor:

¡Con esto ya te vale!

Apenas tuvo el buen hombre de querer decir que, tal vez, la voluntad podría extenderse una pizca más su generosidad.

Y no te quejes, se adelantó la muchacha, que con 50 céntimos te puedes comprar ahí en la esquina una barra de pan. Además que he visto estos mecheros por 35 céntimos.

Y el pakistaní supo retirarse a tiempo, no fuera la joven a levantar la voz, y le vino bien o regular conformarse con los 50 céntimos, Qué remedio.

Por cierto la caña de cerveza doble costaba 2,50 euros.

Y las chicas siguieron a su rollo, tan felices, tan enfrascadas en sus cosas.

 

Madrid      septiembre - 2.016

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