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Opinión
L A C A S P A

11/10/2016.

"En este país el que roba devuelve lo que roba" , frase que se saltó Rajoy para no decirla en uno de sus últimos discursos. "Los miles de euros no eran de nadie. El dinero flotaba por el éter y ellos sólo tenían que alargar la mano. Ninguno de ellos ha mostrado arrepentimiento, ni pudor, ni vergüenza. Al contrario todos ellos creían que tener una tarjeta que permitía gastos en sus cosas 30.000 euros mensuales era lo normal". "Mientras los acusados vivían a cuerpo de Rey, los preferentistas eran estafados y se incubaba el rescate que seguirán pafando nuestros hijos". Lucía Méndez Texto: ANTONIO GARCÍA GÓMEZ

La caspa . . . ¡Perdón, quería decir la casta!, casta política naturalmente, ese estrato social conformado por individuas e individuos que se aferran al partido, al aparato de su partido valedor, con sus mucosas pigmentadas de trágalas a mansalva, con tal de no perder pie en el trepa trepa diario, año tras año, legislatura tras legislatura, invocando el servicio público y el amor sacro a la patria, y ya de paso asegurándose un buen vivir que no desmaye, frente a los embates externos así como ante los internos, muy atentos a esa máxima de "sálvese quien pueda que vienen los nuestros".

Y uno se admira de la resistencia de los casposos, perdón de los castizos, que casta no hay más que una, en nombre de tantos y tantos meritorios, técnicos y hombre y mujeres de partido, muchos, demasiados, cuando contempla los órganos de gobierno de esas fuerzas políticas ancladas en el mentidero político y observa en las fotos de turno, de ahora y de antaño, una y otra vez, año tras año, legislatura tras legislatura, tantas y tantas caras reconocidas, repetidas, anquilosadas en la foto fija, al cabo, que no abandonan el sitio preeminente de ninguna de las maneras, durante diez, veinte, treinta años de empecinado "servicio público" . . . dejándose fotografiar, con sus picos de oro, por descontado, al servicio . . . ¡propio!.

Aunque nadie se acuerde de tiempos mejores, cuando el protagonismo de los políticos era bien recibido, hasta la situación actual en la que la desafeción y la impunidad a partes cuasi iguales va indignando al personal de a pie, aunque "los profesionales" sigan resistiendo por permanecer en el machito.

En un espectáculo que daña la sensibilidad de la ciudadanía rasa y de clase de tropa, en un alejamiento dañino de una casta aupada en sus cuitas frente a una población que ha de vérselas a diario con todos los obstáculos y dificultades, que crecen y se hacen insuperables, frente el retablillo de la cosa y la casta política que no descansa de ofrecernos nada a precio de desahogo indecente . . . permanentemente.

Desde los líderes sindicalistas, prácticamente irrelevantes en su nada buscada en una supuesta de la defensa de los trabajadores, rendidos de antemano ., . . hasta la ristra de "presuntos" mangantes de la casta de siempre, soberbios, altivos, displicentes, que robaron tanto y lo hicieron tan mal que se han visto y se ven en apuros ante la justicia, "muy molestos" por los gritos de la gente den la calle, ¡descamisaos de mierda!, como para que vayan a quejarse ante un buen policía nacional que supo contestar que "él no estaba allí para llamar la atención . . .a quien se atreviese a insultar a tan flamantes . . . mangantes de cuello duro", presuntos, por supuesto, por si se molestan, referentes paradigmáticos de una época que . . . permanece, de una casta indecente que aún conserva . . . el poder.

Mostrando un espectáculo poco edificante desde los partidos políticos, veteranos en el poder, sabedores de que se están jugando su "situación de casta", junto a las prebendas y privilegios correspondientes, por mucho que renieguen de esa condición, ahora que están a punto de "ponerse de acuerdo", disimulando que no, que solo se tratará de "una abstención técnica", sabiendo que se están jugando "su futuro, su estabilidad", con tanto ahínco que nos pasarán esa responsabilidad al personal de a pie, porque habremos de enterarnos de lo que vale su "estatus de casta".

En fin y así disimulando, como para que, tras tanta indignación impostada, salven la cara y el pesebre los supervivientes de la "casta", los líderes en trance de perpetuarse . . .en el poder, incluso sobre la infamia de la corrupción, sacudiéndose esa "molestia" en " un continúa y sigue" que solo es un bofetón más.

Torre del Mar octubre – 2.016

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