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Una puerta para el primer mito

13/11/2016.

El Málaga decide que Bazán, el máximo goleador blanquiazul y el autor del récord histórico frente al Hércules, dé nombre al acceso 9 de La Rosaleda. Texto: Sergio Cortez

Debía haber sido torero (su padre era banderillero de El Gallo), pero fue futbolista. Y aun así fue un ‘matador’. Bazán, el primer mito del Málaga, tendrá al fin el reconocimiento merecido en La Rosaleda. Los dirigentes del club han decidido que el nombre del máximo goleador blanquiazul de todos los tiempo y del poseedor de un récord histórico en el fútbol español (nueve tantos en un solo partido de categoría profesional) figure para siempre en una puerta en el recinto de Martiricos. En concreto, será la número 9, aquella por la que acceden los informadores.

Bazán nunca jugó con el 9, sino con el 8 (no era delantero centro, sino interior derecha en aquel equipo que jugaba con cinco atacantes), pero la elección de la puerta 9 no es casual. Más allá de que la 8 ya tenga nombre –en honor al inolvidable Migueli–, se trata de un número relacionado históricamente con la figura del goleador de un equipo y sirve además para rendir tributo al delantero de La Algaba por su gesta ante el Hércules, cuando marcó los nueve goles blanquiazules a Cosme (dos en la primera parte y siete en la segunda) en el inolvidable 9-2 el 4 de enero de 1948.

‘Bazán, 9; Hércules, 2’

‘Bazán, 9; Hércules, 2’, fue el titular de SUR tras aquella memorable actuación. Pero el delantero llegado de la Olímpica Jiennense en los últimos días de 1946 protagonizó un sinfín de encuentros inolvidables que lo convirtieron en el primer mito del malaguismo. Por ejemplo, la goleada más importante en Primera, aquel 6-0 frente al Real Madrid el 15 de marzo de 1953 con Helenio Herrera en el banquillo. Él marcó los tres primeros tantos a Juanito Alonso y luego otros tres delanteros, Sergio Rodríguez, Galacho y Estruch, redondearon la cuenta (solo se quedó sin marcar el escurridizo Mora). Los dos últimos tantos los encajó precisamente Cosme, aquel humillado portero del Hércules, que saltó al campo en la segunda parte por lesión del guardameta titular blanco.

 

 

Las cifras de Bazán son apabullantes: consiguió en Liga 128 goles en 188 partidos (en las temporadas 47-48 y 48-49, con más goles que partidos) y en otras competiciones (Copa y promoción), 12 tantos en 20 encuentros. Su fama como inapelable rematador lo llevó a ser convocado por la selección B cuando jugaba en Segunda División con el Málaga. Fue Guillermo Eizaguirre, que luego dirigió al equipo nacional en el Mundial de Brasil, quien lo incluyó en marzo de 1949 en una convocatoria para un partido en La Coruña frente a Portugal (también citó a otro futbolista de la categoría de ‘plata’, el medio de la Real Sociedad Ontoria). Fiel a su costumbre, el ‘8’ blanquiazul vio puerta y marcó el cuarto gol al meta Capela en la goleada a los lusos por 5-2.

Una puerta para el primer mito

Bazán, venerado por los aficionados, comenzó a ser muy respetado por los contrarios. Por ejemplo, tras el debut del Málaga en Primera, el portero del Valencia, el mítico Eizaguirre, reconoció: «Me he pasado todo el partido gritándole a Puchades que marcara a Bazán porque era al que más temíamos aunque nos enfrentáramos a él por primera vez». Pronto corrió como la pólvora la capacidad del delantero malaguista para ‘romper’ la pelota con su fortísimo disparo.

La figura de Carmen Virtudes

Pero, sin duda, el malaguismo debe mucho a una persona, a Carmen Virtudes, la chica de la que se enamoró Bazán y que fue crucial al impedir que el gran goleador no aceptara ofertas interesantes. Así sucedió hasta que se marchó al Coruña cuando recibió la baja del Málaga en 1954, aunque tres años más tarde volvió a la que ya era su tierra de adopción. Ella, junto a sus cinco hijos, será la persona encargada de inaugurar el 28 de diciembre la nueva puerta 9 de La Rosaleda, cuarta dedicada por el club a los mitos blanquiazules tras las concedidas a Viberti, Migueli y Benítez.

Pedro Bazán Romero, que nació el 26 de marzo de 1922 y falleció en Málaga exactamente con 70 años y dos meses, es también el único jugador malaguista que, una vez retirado, era conocido con el ‘don’ delante de su nombre. Las generaciones posteriores siempre lo conocieron como Don Pedro debido a la admiración que sentían por su figura. Como último servicio al club de sus amores recomendó a un extremo pequeñajo también sevillano que brilló como blanquiazul y que, como él, ya no dejó Málaga: ‘Chato’ Aragón. Ahora el club salda la deuda con el primer gran mito El torero frustrado que fue matador.

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