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La apertura de la Aduana redondea la ruta de los museos de Málaga

06/12/2016.

El espacio se inaugura el día 12 tras una década de acondicionamiento y 40 millones de euros. Aloja las colecciones del Bellas Artes y del Arqueológico, embaladas hace 20 años. fuente; Diario El País

Vista de la entrada principal del Palacio de la Aduana desde el Paseo de las Palmeras. /García-Santos

Vista de la entrada principal del Palacio de la Aduana desde el Paseo de las Palmeras. /García-Santos

Ir a la Aduana no ha sido nunca plato de buen gusto para los malagueños: los carabineros, el fisco, la policía, la subdelegación del Gobierno… Muchos preferían dar un rodeo antes que frecuentar a los que allí trabajaban desde 1839. Justo lo contrario de lo que ocurrirá a partir del 12 de diciembre, cuando, a buen seguro, se formarán largas colas para conocer lo que guardan esos muros que tanto han visto y oído, entre otras cosas las airadas quejas de Frank Sinatra, quien en 1964 acabó en uno de sus calabozos tras montar un escándalo en un hotel de Torremolinos.

 

 

Ahora, locales y foráneos esperan cruzar una puerta cerrada desde 2003, cuando las fuerzas del orden abandonaron el edificio, en el centro de la ciudad. Ha estado en obras de 2006 a 2013 y a partir de entonces se han desarrollado las actividades museográficas. Total: 40 millones de euros. Con 18.402 metros cuadrados construidos, 4.456 metros se destinan a mostrar las colecciones de los antiguos museos de Bellas Artes y del Arqueológico Provincial.

 

 

La expectación podría ser similar a la que despertó la construcción del edificio, de corte neoclásico, cuya primera piedra se puso en 1791 y quedó inaugurado en 1829. Por aquel entonces circulaba por la ciudad andaluza un chascarrillo: el edificio era tan desmesurado y su coste tan alto que el rey subió a la cubierta del Palacio Real de Madrid y oteó hacia el sur para divisar la Aduana de Málaga. Así se recoge en la memoria de un proyecto de reforma del edificio en 1981.

A partir del día 13, la dama de la Aduana, una escultura romana del siglo II que se halló durante la construcción del edificio, dará la bienvenida al nuevo museo que se inaugurará un día antes con la presencia de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, y del ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo. Un magnífico patio inspirado en la arquitectura palaciega del Renacimiento italiano alberga el almacén visitable, un espacio ecléctico e ideal para los curiosos que recuerda las colecciones decimonónicas.

“Nuestro gran reto ha sido hilvanar en un discurso común las colecciones de dos museos que administrativamente se habían unido en 1972, pero que nunca se habían visto las caras. Es, además, un discurso que refleja lo que era Málaga en el siglo XIX, una ciudad liberal con un gran desarrollo industrial —que sustituyó al País Vasco azotado por las guerras carlistas— y una burguesía culta. Ambas colecciones, incluso el mismo Palacio de la Aduana, son fruto de ese momento de esplendor”, comentó ayer María Morente, directora del Museo de Málaga, quien tras diez años en el cargo podrá por fin abrir las puertas del nuevo espacio.

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Un empleado del museo observa 'Gladiadores', obra de José Moreno Carbonero.

 

 

Aunque su fuerte sea el siglo XIX, la colección permanente de la sección de arte incluye algunas piezas a partir del XIV, como el frontal de una fuente nazarí, y a algunos grandes del XVII como José de Ribera y Murillo. “Nuestro discurso presenta siempre varios frentes a través de artistas malagueños, andaluces y nacionales. Comienza con el paisaje, con obras de Emilio Ocón y Carlos de Haes, pintor belga que llegó a Málaga con su familia con tan solo nueve años, y fue uno de los grandes impulsores del tránsito del paisaje romántico al realista, plenarista”, afirma Ángel Palomares, conservador del museo.

El germen de la colección de pintura es la Academia de Bellas Artes de San Telmo, que tiene también su sede en la Aduana, y una serie de grandes artistas que impartieron clases en la institución desde finales del XIX como los valencianos Bernardo Ferrándiz y Antonio Muñoz Degraín. Precisamente es a este último a quien un niño de 14 años le envía el dibujo a pastel titulado El viejo de la manta desde La Coruña, en 1895, con dos firmas: Picazo (borrada) y Pablo R. Picasso. El viejo del cuadro era su propio padre, amigo de Muñoz Degraín, con un buen resfriado.

Además de las obras del XIX, de José Denis Belgrano, Moreno Carbonero o Enrique Simonet, autor de uno de los lienzos más famosos de la colección (¡…y tenía corazón!, 1890), también hay piezas de las vanguardias, Picasso y José Moreno Villa, y una representación de los pintores malagueños de la Generación de los 50: Joaquín Peinado, Manuel Barbadillo, Francisco Peinado, Enrique Brinkmann o Eugenio Chicano.

Este museo es fruto del amor por la cultura de un buen puñado de ciudadanos que lleva casi 20 años luchando por él. El 12 de diciembre de 1997, tres meses después de que las obras del Bellas Artes se almacenaran en este gran edificio, casi un millar de personas se manifestaron para que la ciudad recuperara su museo. La Consejería de Cultura ha querido premiar el tesón de la plataforma La Aduana para Málaga, incluyéndolos en la inauguración del museo el 12 de diciembre.

Colecciones peregrinas

El largo camino que han recorrido las colecciones del Museo de Bellas Artes de Málaga, desde que cerró en 1997 para convertirse en el Museo Picasso, y del Arqueológico Provincial, que salió de la Alcazaba en 1996, ha sido abrupto. Durante casi 20 años, el Gobierno (responsable de los fondos) y la Junta de Andalucía (encargada de su gestión) se han estado contradiciendo y retando, incluso cuando han sido del mismo signo político.

 

El Convento de la Trinidad, el Palacio de San Agustín y la antigua Fábrica de Tabaco se han anunciado sucesivamente como contenedores del futuro museo. Hasta 2005 la Junta y el Gobierno no firmaron un acuerdo que permitió fijar como sede definitiva el Palacio de la Aduana, un majestuoso edificio neoclásico proyectado a finales del XVIII, de propiedad estatal, donde estaba la Subdelegación de Gobierno y la comisaría de policía.

Tras años, Málaga recupera ahora sus tesoros. Una colección del Bellas Artes, de las mejores de pintura española del siglo XIX, y 2.000 piezas arqueológicas, desde la Prehistoria hasta el siglo XIV, por fin ya tienen casa

 

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