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Opinión
GERALD BRENAN

11/01/2017.

En 1.918, un joven inglés, Gerald Brenan alcanzó las más altas distinciones, la croix de guerre française y la cruz del mérito militar. De espíritu inquieto y con interés por conocer otras tierras. Gracias a una modesta herencia y a la paga que le quedó por habr ejercido de soldado en la 1ª guerra mundial, Gerald vino a parar a Yegen, un pueblecito de las Alpujarras, en la provincia de Granada. Desde el primer momento se quedó hechizado por ese trozo de tierra andaluza, instalándose en ella, desde 1.919 a 1.934. Texto. ANTONIO GARCÍA GÓMEZ

Sus pasiones por la lectura y las caminatas encontraron acomodo en su recién descubierto edén. Enamorado de sus nuevos horizontes, Gerald pronto comenzó a intentar saber, descubrir, amar de esa nueva tierra que tan bien le había acogido.

En 1.934 vino a vivir al valle de Churriana desde donde se convertiría en un testigo aterrado, expectante, perplejo y reflexivo de La batalla de Málaga, al inicio de la Guerra Civil Española.

En 1.943 publica El laberinto español que explica Los antecedentes sociales y políticos del conflicto bélico de 1.936 a 1.039. la obra fue prohibida en España pero publicada por Ruedo Ibérico en París.

Gerald Brenan se convierte en un eminentísimo hispanista, amante de nuestra tierra y nuestras gentes, conocedor de “los laberintos” vividos y sufridos, exactamente en esas tierras españolas, andaluzas, y por esas gentes, españolas y andaluzas.

Escribió lo mismo sobre Federico García Lorca que sobre San Juan de la Cruz.

En 1.982 se le rinde un homenaje popular en Yegen y recibe la orden de Caballero Británico. Sus bienes de fortuna son cada vez más reducidos.

En 1.983 es declarado hijo adoptivo de Ugíjar, en Granada. Sus estrecheces económicos siguen acrecentándose y es enviado a una residencia de ancianos en Londres.

Los gobiernos español y andaluz consiguen su vuelta a Alhaurín el 1 de junio de 1.984. el 19 de enero de 1.987 muere a la edad de 92 años, lega su cuerpo a la ciencia que es depositado en la Facultad de Medicina de Málaga. El 20 de enero de 2.001 su cuerpo es incinerado y sepultado en el Cementerio Inglés de Málaga, junto a su esposa Gamel. En total escribió unos cincuenta libros.

Por lo tanto el próximo 19 de enero se conmemorarán treinta años de su muerte, en Alhaurín, en el valle de Churriana . . . que tanto amó.

El laberinto español se ha convertido en una obra fundamental para conocer lo que anuncia en el título: Los antecedentes sociales y políticos del conflicto bélico de 1.936 a 1.939.

Gerald, “Don Gerardo” amó y sirvió a su tierra de adopción con la sabiduría del hombre de bien, de curiosidad insaciable, del hombre sin fronteras, tan universal como cercano a la realidad que, a menudo se nos escabulle, disfrazada, ajena a cuánto y cómo sucedió.

De mi lectura de “El laberinto español” hay un pasaje que me impactó y sobrecogió hasta lo humanamente soportable.

Contando y describiendo la explotación de los jornaleros y braceros andaluces por sus amos, señores y dueños latifundistas, hay una escena que retrata el modo de “darles de comer” a los pobres desgraciados que trabajando de sol a sol daban brillo y dinero a sus señores y capataces, y que consistía en volcar “el rancho” sobre el suelo, directamente, para obligar y humillar a los parias, braceros abandonados a su infortunio, esclavos de una tiranía admitida por las fuerzas vivas y gobernantes, religiosas, civiles y políticas, para que se vieran obligados al gesto de hocicar hasta la propia tierra que labraban por . . .casi nada, por un rancho volcado sobre la reseca arcilla . . , por su angustiosa necesidad de sobrevivir en esas condiciones.

Yo he tenido el orgullo respetuoso de ir a visitar su tumba, en el Cementerio Inglés de la capital malagueña.

Y he creído muy oportuno y correspondiente al respeto y admiración que me merece su figura, recordar el 30 aniversario de su muerte, entre nosotros, en su amada tierra andaluza, española y malagueña.

Con reconocimiento y admiración rendido a “don Gerardo” que supo tan bien retratar la triste y dura realidad de quienes nos precedieron, sobreviviendo en condiciones tan injustas, como para que los vayamos olvidando con tanta facilidad.

Porque resulta tan fácil olvidar la injusticia social, por cuatro mentiras de un no se qué resurgimiento económico y social que algunos . . . no nos creemos.

Porque la desigualdad solo es capaz de reproducir escenas de humillación y degradación para nuestros compatriotas más desafortunados, explotados por esa desigualdad sostenida y, por cierto, gobernante.

¡Larga memoria a Gerald Brenan!.



Torre del Mar enero – 2.017

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