Asociación de Vecinos de El Palo

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Opinión
REABRIR HERIDAS

19/05/2017.

Se insiste desde el lado de los herederos de la victoria franquista, de la ideología afín, por mucho que ahora se empeñen en clarificar sus posiciones ideológicas, tan ajenas al franquismo demonizado de anteayer para hoy, en las que, de principio, intentan dejar bien claro que "aquello" fue una dictadura, y que Franco era un dictador, y que "aquello" ya es pasado por si las moscas, por si todavía han de contestar a ciertas concomitancias, por si alguien quiere rascar más de la cuenta, con prisas por dar por amortizado el pasado, aquel pasado que fue tan ominoso como influyente a lo largo de demasiados años. Texto: ANTONIO GARCÍA GÓMEZ

Corriendo a curarse en salud, con eso de "no reabrir heridas". Por si insisten los también herederos de los vencidos, con esa "invención" de la memoria histórica, malhadada, que les trae de cabeza, como para seguir insistiendo en eso de, ¡porfa!, no reabrir heridas, ni susceptibilidades, ni pullitas por si se consigue desconchar el mal apaño.

Y por eso insisten en lo de "no reabrir heridas", e insisten aquellos que pudieron cerrar sus heridas con honor y reconocimiento a . . .la victoria inapelable, como para no poder explicarse tanto reparo, como si tras más de 80 años aún tengan mala conciencia aquellos vencedores.

Mi padre luchó en la guerra, mi padre hizo la guerra en el bando de los vencedores, mi padre recibió dos medallas de latón, al sufrimiento por la patria y por mutilado de guerra, por cuyas heridas cobró una misérrima pensión de muy pocas pesetas hasta el final de su vida. Mi padre fue una persona honorable y honesta, a carta cabal, sin doblez, un compatriota español de "derechas", de orden, de bien . . . habiendo llegado a reconocer que si, tras la guerra, pudo encontrar trabajo sin dificultad fue por haber podido esgrimir y acreditar su lucha junto a los vencedores, sin que jamás mi padre volcara su razón de haber luchado en el bando que lo hizo con ahínco y convencimiento. De hecho recuerdo que siendo yo ya un adolescente preguntón e incómodo, mi padre terminó por concluir, algo enfadado: "¡Y yo que sé por qué luchamos!".

En cualquier caso también recuerdo que mi padre siempre "tuvo precaución", de hecho él me repetía a menudo y más cuanto más se acercaba a su final, cuando tal vez ya no debía temer a nada ni a nadie, cuando, al contrario, yo también iba creciendo e iba mostrando mis opiniones algo dispares a las suyas, "hijo no te signifiques, no seas tonto y que no sepan qué opinas".

Y ese "no te signifiques" probablemente iba en consonancia con el actual "no reabrir heridas". Porque parece ser que el "miedo" fue inoculado a conciencia, a "sangre y fuego" que decía, que contaba el algo olvidado Chaves Nogales, un clarividente y valiente periodista que . . ."tuvo que autoexilarse de su nación, de su patria" porque el odio y el enfrentamiento caínita había y ¿sigue haciendo mella? . . . porque se sigue teniendo miedo, porque nos lo repiten, porque nos lo advierten, porque, tal vez, nos estemos jugando por enésima vez vez : "o seguir siendo súbditos o decidirnos por convertirnos en ciudadanos de pleno derecho".



Torre del Mar mayo – 2.017

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