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Urbanismo
La Junta cataloga en la provincia 120 edificios singulares del siglo XX para su protección

07/05/2008.

Hoteles, viviendas particulares, iglesias y hasta urbanizaciones completas forman parte del registro. La capital concentra la mayoría de los inmuebles, seguida de Marbella, Torremolinos y Antequera

El siglo XX plasmó su impronta en la provincia en forma de viviendas, hoteles, edificios civiles e iglesias singulares, que han dejado huella en varias generaciones de malagueños. El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, organismo dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta, los ha estudiado y catalogado durante tres años, con ayuda de un equipo de 20 investigadores. Fruto de ese trabajo acaba de nacer el primer Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea, el catálogo más exhaustivo realizado hasta el momento por el Gobierno autonómico de arquitectura moderna. Incluye para su protección a un total de 119 inmuebles en 21 municipios de la provincia (más de 1.000 en toda Andalucía).

Pese al breve recorrido del catálogo, 31 de éstos -los que el grupo de expertos del Instituto han considerado de mayor calidad y relevancia- ya han comenzado su andadura en la Dirección General de Bienes Culturales para convertirse en monumentos. Por lo que, a todos los efectos, ya están protegidos, aunque aún no se ha establecido el grado.

En este grupo se encuentran los almacenes Félix Sáenz, la antigua central de Correos (hoy sede del Rectorado de la UMA), la fábrica de Tabacos, el hotel Miramar, el mercado de Salamanca (Molinillo), el hotel Málaga Palacio y el colegio de las Teresianas, en la capital.

También el hotel Don Pepe, la plaza de toros de Puerto Banús, el hotel Don Carlos, la Torre Real, Las Terrazas de Las Lomas del Marbella Club, todos ellos en Marbella. Y otros edificios de la Costa y el interior, como la Casa Harden (el pub El Cerro) de Alhaurín de la Torre; los apartamentos Eurosol, de Torremolinos; el conjunto Bahía Dorada, de Estepona; la casa Rudofsky, en Frigiliana. Y una de las pocas obras de infraestructuras civiles que se incluyen, el conjunto hidrológico de El Chorro.

Para ello, se han tenido en cuenta valores como el arquitecto encargado de su diseño, su estado actual de uso y conservación, el valor emocional en el conjunto de la sociedad en la que se ubica o su representatividad de algún movimiento cultural o urbanístico del pasado siglo. Fuentes de Cultura explicaron que la declaración de Bien de Interés Cultural, o su tramitación como tal, suponen que el inmueble se debe conservar, «pero cada uno tiene normas particulares, en las que se especifica qué se puede y qué no se puede hacer». No se puede demoler, pero sí puede tener cambios de uso o, en algunos casos, modificaciones parciales. Eso sí: a partir de ahora, para cualquier cambio necesitarán el permiso de la Dirección General de Bienes Culturales.

Épocas y estilos

A éstos, hay que añadir los once que ya gozaban de protección especial con anterioridad a esta medida: el Ayuntamiento de Málaga, el antiguo Mercado de Mayoristas (actual CAC), la casa Lange, la iglesia Stella Maris, el edificio Desfile del Amor, en la capital. La ciudad residencial de Tiempo Libre, en Marbella; los jardines del Rey Moro, en Ronda, el club náutico de Torre del Mar, el colegio de Huérfanos Ferroviarios y el hotel Pez Espada, de Torremolinos. Y el teatro-cine Torcal, de Antequera.

Para su estudio se ha dividido el siglo en seis periodos: De 1900 a 1929, año de la Exposición Iberoamericana de Sevilla. En estos años predomina el regionalismo y el eclecticismo, como en el caso del Mercado de Salamanca; la fábrica de tabacos, Félix Sáenz, el antiguo edificio de Correos, el hotel Miramar, las casas del paseo de Reding, todas ellas en la capital; así como el conjunto hidrológico de El Chorro; el cortijo San Juan de Antequera y los jardines de la Heredad de Ronda.

De 1930 a 1939 llega el Movimiento Moderno y la República. Se cierra con el final de la Guerra Civil. De 1940 a 1959 son los años de la arquitectura franquista hasta el Plan de Estabilización. De este tramo se ha seleccionado, por ejemplo, el instituto de Martiricos y el Málaga Palacio.

El desarrollismo

De 1960 a 1975 se experimenta una relativa liberalización cultural y se produce la arquitectura del desarrollismo. De la época son los hoteles Don Carlos y Don Pepe, la plaza de toros de Puerto Banús, todas ellas en Marbella; La Nogalera, en Torremolinos; el colegio de las Teresianas y la Universidad Laboral, en Málaga.

De 1976 a 1992 está marcada por la creación del Estado de las Autonomías, con la proliferación de edificios públicos y viviendas de VPO. Este periodo de la arquitectura de la democracia llega hasta la celebración de la Exposición Universal de Sevilla. En esos años se hicieron la delegación de Hacienda y las Terrazas de Las Lomas del Marbella Club. Aún hay espacio para un último periodo, que iría desde 1993 al año 2000, en la que emergen numerosos arquitectos andaluces, aunque su estudio se ha pospuesto, por tratarse de edificios en uso y que no corren peligro.

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