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Peregrinos de Marcelino
La selección se reúne con el goleador y los demás jugadores que ganaron el

28/05/2008.

Tocado con una gorra de visera de terciopelo negro y cubriendo sus ojos celestes con unas gafas de sol con armadura de metal, Marcelino Martínez Cao recordaba a esos almirantes que hicieron frente al imperio japonés desde el puente de mando de un destructor.

Marcelino.

Marcelino.

Al verle, con el semblante tan severo y tan cinematográfico, totalmente vestido de negro, ayer en la galería de la Ciudad del Fútbol en Las Rozas, el seleccionador Luis Aragonés no pudo reprimirse: "¡Con esa gorra vamos a Hollywood!". La carcajada fue general entre los concurrentes. Había poco menos de cien personas. Se celebraba un encuentro: el de la selección que ganó la Eurocopa en 1964, y el del equipo que jugará el torneo a partir de la semana que viene en Austria y Suiza. Entre la multitud de directivos, técnicos, futbolistas, viejas glorias, y oportunistas que se amontonaron para aparecer en la foto, el hombre de la gorra negra destacó por encima de todos. Como si tuviera el aura de los predestinados. Era Marcelino.
Marcelino habla con Fernando Torres
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Marcelino habla con Fernando Torres- DIARIO AS

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"En aquella época al entrenador no le hacíamos caso", dijo Marcelino

"Ahora los jugadores españoles vuelven a ser importantes en sus equipos"

"Podemos hacer algo grande. A Torres le he dicho que a ver si se traía la Copa"

La presencia del autor del gol decisivo en el legendario triunfo ante la URSS (2-1 en la final del estadio Bernabéu), origen del único trofeo en la historia de la selección española, activó la fibra supersticiosa que hay en todo competidor. Los goleadores, capaces de oler un amuleto a varios kilómetros, le rodearon instintivamente. No como a un almirante, sino como a la viva imagen de un santo. Como si el contacto con el hombre al que se arrimaban les confiriese un extraño poder. El imán, que llaman los delanteros. Esa fuerza magnética capaz de conducir el balón a través del caos, hasta el pie del elegido. Torres a su izquierda, Sergio Ramos, un carrilero con alma de nueve, a su espalda, y David Villa, a su derecha, acompañaron a Marcelino durante el acto, organizado ayer por el diario Marca.

El evento fue breve pero emotivo. Marcelino, emocionado ante las muestras de cariño, estableció paralelismos entre su selección y la actual. "En aquel tiempo, los cracks españoles eran las figuras de sus equipos", dijo. "En España y en el extranjero. Luis Suárez en el Inter, Gento en el Madrid, Del Sol en el Betis y en el Juventus, y yo en el Zaragoza, donde fui fundador del equipo de los Cinco Magníficos junto con Lapetra. Ahora veo que los españoles vuelven a ser importantes en sus equipos. Fernando Torres en el Liverpool, Villa en el Valencia, Cesc en el Arsenal, y Casillas en el Real Madrid, son algunos ejemplos".

"Espero que Luis no cumpla su palabra y siga en la selección después de la Eurocopa", comentó después; "espero que le metan presión para que siga, porque eso significará que la ha ganado".

A sus 68 años, este gallego nacido en Ares, en la provincia de A Coruña, conserva la estampa de morlaco que gastó en sus años fieros. Ayer, le acompañaron Gento, Di Stéfano, Del Sol y Gallego, entre otros. Gento, que ocupó el extremo izquierdo, recordó el histórico gol que dio el triunfo a España contra la URSS: "Pereda le centró un balón desde la banda derecha y él lo cabeceó girando el cuello. Dicen que Yashin [el portero ruso] no hizo nada. Que hizo la estatua. ¡Pero es que no había nada que hacer!".

El gol, que entró en la portería del fondo sur del Bernabéu, supuso un tremendo alivio para los jugadores españoles. "¡Franco estaba en el palco!", apuntó Gento; "y el rival era la URSS en plena época comunista. Los rusos tenían un equipazo. Para nosotros eso no era un partido de fútbol, era una guerra. Los jugadores teníamos una presión muy grande. Mucho más que si la final se hubiera jugado en otro país. ¡Pensábamos que si perdíamos íbamos a la cárcel! Pero teníamos un buen equipo, y nos sentíamos los dueños de la cancha. En aquella época, al entrenador no le hacíamos caso. ¿Cómo no lo íbamos a ignorar si yo gané cinco Copas de Europa seguidas con cinco técnicos distintos? No es que fueran malos. Eran buenos, pero los que ganan y pierden los partidos son los jugadores".

"Esta selección actual me gusta mucho", opinó Gento, en referencia al equipo que dirige Aragonés; "sobre todo en el centro del campo. Ahí hay gente que sabe jugar muy bien al fútbol. Después, tenemos dos buenos delanteros y una buena defensa. Tengo la impresión de que esta vez podemos hacer algo importante".

Marcelino se sintió bastante impresionado ante el súbito entusiasmo que despertó su presencia. Cuando le preguntaron por los consejos que le había dado a Fernando Torres, de goleador a goleador, para la próxima Eurocopa, confesó la verdad llana. Nada. No hubo admoniciones, ni recomendaciones, ni asesoramientos. Hay asuntos, y los encargados del gol lo saben, que es mejor no resolver con palabras. El héroe se limitó a cumplir con la fórmula de gentileza: "Sólo le dije que a ver si se traía la Copa".

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