»El Pirata» sigue vivo

Pantani era un representante del ciclismo épico, un corredor a la antigua usanza, un escaladores de tronío. Un tipo que levantaba a los telespectadores de sus asientos con aceleraciones portentosas, imposibles para sus adversarios. Con el escalador de Cesena el espectáculo estaba asegurado. Era un reclamo muy rentable para televisiones y patrocinadores.

Un corredor incomparable, que tuvo la desgracia de destacar en los convulsa década de los 90, cuando la EPO adulteraba la competición con exhibiciones tramposas. La irrupción de médicos sin escrúpulos y de corredores ansiosos de conseguir fortuna de manera rápida convirtieron a aquel ciclismo en una actividad muy cstigada por las dependencias de sustancias artificiales que mejoraban el rendimiento físico, pero minaban la salud de los deportistas. También para vivir al borde del abismo, en el extremo. Pantani falleció, a los 34 años, en el hotel La Rose de Rimini por un edema pulmonar y cerebral provocado por una sobredosis de cocaína. Dos meses antes, en diciembre de 2013, falleció en Madrid Chava Jiménez, otro escalador singular que apuró su existencia a toda velocidad, sin privarse de nada.

El Pirata marcó para siempre a los aficionados italianos. Ha sido el último corredor de ese país que ha conquistado el Tour de Francia y el Giro en el mismo año. Su legado sigue latiendo y en el décimo aniversario de su fallecimiento se han multiplicado los homenajes. La organización del Giro de Italia ha confirmado que en su edición de 2014 le rendirá tributo con la inclusión de tres finales en alto: Oropa, Val Martello y Zocolan. Varios canales de televisión han programado de especiales sobre los hechos que provocaron su muerte. En los cines se emitirá el documental Pantani: cuanto más alta es la cima, más dura es la caída, que incluye entrevistas y testimonios inéditos de la familia y amigos del ciclista.

Pantani tocó lo gloria y descendió al infierno en 1999, cuando acariciaba el triunfo en el Giro y fue descalificado porque en un control antidopaje se detectaron niveles elevados de hematócrito, lo que sugería un posible consumo de EPO. Su nombre también apareció en la operación Puerto como posible cliente de Eufemiano Fuentes.

Pantani era un tipo orgulloso, que ni siquiera se amedrentaba con el insaciable Lance Armstrong. El Pirata se sintió ofendido cuando el texano le regaló el triunfo en la etapa del Tour de 2000 con final en Mont Ventoux . Él no era un tipo cualquiera, sino un escalador excepcional capaz de imponerse en las generales de las grandes vueltas. En su palmarés quedan los triunfos en el Giro de Italia de 1998 y del Tour de Francia en el mismo año, con ocho victorias de etapa en cada una de ellas.

El vacío dejado por su desaparición es inmenso, nadie ha sido capaz de heredar su carisma. Este maltrado ciclismo le echa de menos. Y es que Marco sigue muy vivo en nuestra memoria