Anoche salí al balcón a aplaudir y expresar mi agradecimiento a compatriotas míos, a sanitarios, a trabajadores que se ven obligados a atender nuestras necesidades básicas, sin rechistar, extenuados, sin regatear el siguiente e inhumano esfuerzo porque … no se puede más, y, sin embargo … salí al balcón con la ligera sospecha de que tal vez no fuéramos a ser muchos … pero no, me sorprendió gratamente que éramos muchos quienes habíamos decidido expresar nuestro agradecimiento, nuestra fe, nuestra esperanza … en quienes son la vanguardia de esta batalla entablada sin cuartel.Nunca me gustaron aquellas expresiones que se repetían: “Es tu problema”, “es mi problema”. Mientras se ahondaba en una sociedad insolidaria, individualista, egoísta, desigual. Fomentando la obsesión por tener y poseer sobre los otros, sobre quienes no podían llegar a salir de su precariedad, al mismo tiempo que un sector minoritario acumulaba ganancias obscenas, mientras se preconizaba el fraude fiscal de los más ricos, cuando ya nos creíamos insensibles hacia esos millones de pobres que aumentaban, no molestaban, y sufrían en sus … guetos.Y se creía que el individualismo ya formaba parte de ¿nuestro patrimonio cultural, espiritual?Y ahora se nos pide, se nos exige, un esfuerzo solidario. “Es cosa de todos” repiten los eslóganes oficiales: ¡Bienvenidos! … ¡Si nos quedamos en casa no contagiamos!Y la batalla está planteada, “así tomada, de uno en uno”, desde nuestros hogares, sin ese contacto físico, tan añorado, tan mediterráneo, tan propio … resucitando de nuevo el esfuerzo, el compromiso colectivo, la solidaridad renacida, bendita solidaridad!, de quienes luchamos y lucharemos … a brazo partido, desde nuestras trincheras, sabiendo que el esfuerzo de todos es el compromiso de cada quien, de uno a uno, “así tomados”, aunque no valgamos nada y, sin embargo, valemos … “hasta el infinito y más allá”.¡Salud, compatriotas! ¡Ni un paso atrás … no saliendo a la calle, desde nuestros hogares, porque … no estaremos solos!
Autor: Antonio García Gómez