Desde la Asociación de Vecinos y Vecinas de El Palo, queremos detenernos un momento en este ajetreado mundo para rendir un sincero homenaje a los profesionales del Centro de Salud de El Palo. Porque como dijo Albert Schweitzer: «El propósito de la vida humana es servir y mostrar compasión y voluntad de ayudar a los demás», y ustedes lo cumplen cada día con creces.
La salud no entiende de horarios, ni de descansos. Por eso, queremos destacar especialmente a aquellos médicos y enfermeros que cruzan las puertas del centro para llevar alivio a los hogares de quienes no pueden acudir por sí mismos. Las visitas a domicilio son un instrumento de apoyo importante para las familias, sobre todo para las
personas mayores.
Los enfermos que permanecen en casa, con la fragilidad que supone la enfermedad, encuentran en ustedes no solo atención médica, sino también comprensión y consuelo. Como bien decía William Osler: «El buen médico trata la enfermedad; el gran médico trata al paciente que tiene la enfermedad», y en nuestro barrio tenemos la fortuna de contar con grandes médicos y excelentes enfermeras y enfermeros.
Además, queremos felicitarles por la nueva iniciativa que han puesto en marcha, una muestra más de su compromiso con los pacientes. Ahora, gracias a un código QR disponible en cada consulta, cualquier persona puede conocer a los profesionales que los van a atender y en que consulta se encuentra.
Y si hay alguien que simboliza ese espíritu de entrega, es esa pediatra que prestó su voz para los códigos QR; una voz serena que transmite paz y cariño.
Nada de esto sería posible sin el impulso de un joven director, cuya energía y ganas de ayudar al prójimo han convertido este centro de salud en un referente de profesionalidad y humanidad. Pero él no está solo: cuenta con una plantilla maravillosa, formada por hombres y mujeres que cada día van más allá del deber, que entienden que la medicina no es solo una profesión, sino una vocación.
Queremos resaltar la labor del personal administrativo ya que son ellos quienes, con paciencia y profesionalidad, gestionan citas, resuelven dudas, organizan documentación y hacen que el centro funcione con eficacia. Su trabajo, muchas veces invisible, es fundamental para garantizar una atención sanitaria fluida y accesible para todos.
A pesar de la carga de trabajo y de las dificultades del sistema, siempre ofrecen una sonrisa, una palabra amable y una solución a quienes acuden en busca de ayuda.
Hoy, desde nuestra asociación, queremos decirles gracias. Porque en cada consulta, en cada visita, en cada palabra amable, nos recuerdan que la salud es un derecho, pero también un acto de amor.
Con admiración y gratitud, Asociación de Vecinos y Vecinas de El Palo