Día de la Mujer

 DÍA DE LA MUJER

8 de marzo de 2.017. Para recordar la situación de la mujer, desde el punto de vista feminista, contra la injusticia que asola el devenir cotidiano de la mujer. Habiendo avanzado, aún no se puede ni se debe "bajar la guardia".

Así lo manifestaba una mujer feminista de Irak que comentaba el retroceso que está produciéndose en su país y también en los limímertrofes. De haber pasado de las dictaduras laicas de hace unas décadas donde, a pesar de las enormes dificultades, las mujeres iban accediendo al mundo laboral, a cierta autonomía, a la situación actual, a una regresión, volviendo al analfabetismo, al hogar, a la poligamia, en virtud de un recrudecimiento de la malsana ortodoxia religiosa.

Por eso esa mujer insistía ante otras feministas de distintos lugares del mundo que argüían cierto optimismo que : "no había que bajar la guardia".

Y sí no regresemos a nuestro propio país. En una carpa inestable, en plena Puerta del Sol, unas pocas mujeres maltratadas, compatriotas nuestras, en huelga de hambre por un pacto de Estado, prácticamente ignoradas, sujetas a la vigilancia de la policía local por si "amplían" su precario refugio, aunque nos estén recordando la sangría imparable, el maltrato cotidiano, aunque ¿sólo sea un problema de mujeres? . . .

Esta semana ha aparecido el escalofriante dato de que en los últimos años se ha generado la orfandad de más de 500 niños, víctimas de la crueldad de la violencia machista, y que sin embargo no tienen derecho a ninguna subvención o ayuda.

En otro orden escuchaba hace pocos días la respuesta que dio uno de los dueños de la empresa Segarra, allá por el año 1.966, ante la pregunta de por qué las empleadas mujeres cobraban bastante menos que los empleados hombres: "Porque así lo hemos decidido los dueños".

Recuerdo un comentario que me hizo mi madre, recién fallecido su marido, mi padre, con el que había compartido más de 50 años de amor y respeto mutuos, y que algo confundida se preguntaba: "¿y qué voy a hacer ahora si a lo largo toda mi vida sólo me he dedicado a tender a tu padre?".

Y realmente había sido así. Una vida de entrega y dedicación a hacer la vida más agradable a su marido.

También recuerdo el disgusto que trajo un día mi madre, ya viuda, al regresar de asistir a misa lamentando "su despiste imperdonable" por haber aceptado que le acompañara a casa un amigo de la casa, un hombre tan amable y educado. El hecho de que estuviera lloviendo no fue considerado por mi madre como un atenuante.

Y con todo y tras muchas encuestas que lo corroboran, los jóvenes españoles siguen opinando con laxa comprensión ante los celos, el control a la pareja, el maltrato ¿leve?, . . . porque casi siempre "ellas tienen algo de culpa", ¿?.

Es curioso que esas mujeres, miles y miles, que asisten, ayudan, trabajan, la mayoría en negro, con sueldos ínfimos, en nuestros hogares, limpiando la suciedad, la porquería, la mierda y sólo son . . . las "domésticas".

Y se celebrará, ¿?, el día de la mujer en nuestras escuelas, y se tratará de concienciar, de presentar algunas redacciones, algunos dibujos . . . y el horror seguirá callado, dañino y vil, y de vez en cuando el lastre de la violencia machista se suelta y flota un crimen, ya llevamos dieciséis en lo que va de año, un crimen más de una mujer, mientras se obvia el sufrimiento diario, cotidiano, "doméstico", de millones de ellas . . . señaladas como mujeres, como mujeres obligadas a la dedicación plena, a la perfección admirable, al logro esforzado por ocupar un puesto . . . desigual, frente al machismo que no ceja . . . a pesar de todo.

Por eso no "se puede ni se debe bajar la guardia".

 

  Torre del Mar 8 de marzo de 2.017