cuyos restos, y gracias a la intervención decisiva de la justicia argentina, "no a la española", han podido ser rescatados, exhumados, de la fosa común en la que fueron abandonados tras haber sido asesinados, es decir fusilados por las autoridades del tirano Franco, tras su victoria militar, "vengativa y rencorosa", para poder ser enterrados dignamente, decentemente, donde su familia ha decidido, con su hija, Ascensión Mendieta, a la cabeza de la exhumación retrasada tantos y tantos años de … oprobio, miedo y silencio.
Pero el Ayuntamiento, "inasequible al desaliento", repito que "tiene prisa" y así insta a que cuanto antes se vuelva a reinhumar a esos 27 restos humanos, por ciertos tan de compatriotas nuestros como otros miles y millones que intentamos reconocernos bajo ¿rasgos de nobleza y bonhomía?, y así pues el Ayuntamiento de Guadalajara pretende volver a enterrar a esos 27 incómodos restos de quienes, para demasiada gente, están muy bien donde se encuentran bajo tierra, por "vencidos, por perdedores, por rojos, por republicanos".
Confesaba Ascensión Mendieta que España es un "campo de muertos", sencillamente, cuando se pone a pensar en los más de 100.000 españoles aún "desaparecidos" en multitud de fosas comunes, ante la nula voluntad del gobierno de la derecha, el PP, junto al "liberal", C´s, para que "no se toque" nada más, aunque lo obligue la Ley, la Ley de la Memoria histórica, aunque lo obligue la "humanidad" imprescindible y no demostrada por los gobernantes actuales, cediendo a la indignidad miserable e incluso a la iniquidad de los cómplices y los cobardes, lo obligue, en definitiva, el patriotismo decente y conciliador que "desprecian" aquellos que tanto lo invocan según en qué casos y situaciones, siempre a favor de sus intereses. Por eso tan ruines, por eso tan insolidarios.
Y por eso mismo y todo lo anterior y tal vez, el Ayuntamiento de Guadalajara tiene "tanta prisa" y tanta desvergüenza, como para atreverse a solicitarle a Ascensión Mendieta, de 91 años, los gastos de la exhumación de su padre, por un importe de 2.057 euros. Y por eso también quiere volver a "enterrar" a los 27 restos humanos, sin sensibilidad, sin patriotismo, sin capacidad de entender que "su rencor y su odio" ya no tienen sentido, abandonados en "sus cunetas", sin hacer el mínimo esfuerzo por depositarlos con dignidad y respeto …
Tras tantas barbaridades que desean, por lo visto, mantener, tras las ignominias más horrendas, como cuando abrían las fosas, tras los fusilamientos, y las llenaban en las cunetas de quienes "se habían confesado"; mientras se acumulaban los cuerpos, igualmente asesinados, bajo las calzadas de quienes hubieran rechazado confesarse, para que fueran pisoteados ¿por la eternidad?, por carretas y bestias … para que ahora, hoy en día, aún no se dejen de dar mucha prisa los "vencedores" contra los "vencidos" para volverlos a meter en sus agujeros, en sus fosas.
Aunque resulte que ya más de 30 posibles descendientes hayan solicitado que se les practiquen las pruebas de ADN.
Sin que nada explique tan mala entraña, y tanto descaro ante el incumplimiento alevoso y reincidente de la propia ley.
Y resulta muy doloroso, y muy injusto, también, ante la indiferencia de demasiada ciudadanía.
Porque siguen dando miedo, porque siguen "sin perdonar, sin olvidar".
Tal vez porque ellos ¿también tienen miedo?
Torre del Mar julio – 2.017