San ANTÓN. LA LUCHA POR UN TROZO DE BARRIO

En 1995 se compra una finca en El Palo con 1.000.000 de m2, más tarde de se convertiría en Pinares de San Antón; el propósito de hacer dinero con ella es claro, aunque entonces ya existía una ley que exige una reserva de un 10% (unos 100.000 m2) para zonas verdes y equipamientos del barrio. Esta ley, sin embargo, no recoge cuando tenía que ser cedido el terreno y tampoco delimitaba qué zonas serían las de uso público. Así, sin ninguna traba, la promotora empieza a construir y van quedando las zonas no utilizables: vaguadas, picos, terrenos inaccesibles, etc.

En 1994 el Avance Director estudia Pinares y los 100.000 metros se convierten en 130.000 metros aproximadamente.

Este Avance Director sí demarca en qué zonas tienen que estar ubicados los parques y equipamientos, pero como era normal en esa época, se tiende a beneficiar a los grandes propietarios y así las zonas de uso público quedan extremadamente alejadas del barrio y en zonas no aprovechables.

Es a partir del conocimiento del Avance Director cuando la Asociación de Vecinos empieza a interesarse por el tema. En El Palo faltan solares para las necesidades más imprescindibles, pero, por otra parte, existen tres urbanizaciones que para ser legales tienen que ceder los metros que la ley les marca. Si bien estos solares no estarían en el centro de El Palo, son los únicos que nos quedan y no podemos perder más tiempo. La barriada necesita ampliar su mercado, necesita guarderías, las plazas escolares se van haciendo insuficientes no existe ni un jardín donde puedan correr nuestros niños o donde los ancianos puedan tomar el sol; cuando queremos ir a un día de campo tenemos que ir muy lejos porque el monte que está en nuestra barriada, dicen que es propiedad privada, y un largo etc.

Es entonces cuando empieza nuestra lucha por las zonas verdes. El objetivo de la Asociación ha sido siempre la lucha por conseguir un barrio más digno, en el cual, los vecinos tengan sus necesidades cubiertas sin tener que desplazarse para conseguir una guardería para su hijo o que este tenga que coger dos autobuses para ir al Instituto.

 

Con estos terrenos, si bien un poco alejados del centro de El Palo, podemos tener un ambulatorio, un nuevo centro escolar o un parque de bomberos, un monte donde poder ir a tomar el sol los domingos.

De todas esas necesidades y de la posibilidad de conseguir esos terrenos de los que El Palo está tan falto, se va informando a los vecinos y a través de la prensa, nuestro boletín mensual, exposición de filminas, recogidas de encuentras, etc. Nuestro deseo era que nuestros vecinos comprendieran que no era algo quimérico, que sólo estábamos exigiendo el cumplimiento de una ley y que este era el momento de luchar, porque más adelante no hubiera quedado un trozo de terreno sin construir.

Los vecinos poco a poco van interesándose por el tema y con ese apoyo se van consiguiendo cosas.

La llegada del Ayuntamiento democrático y la elaboración de un nuevo Plan General, suponen un nuevo estudio de la ilegalidad de las urbanizaciones y un nuevo trato, y así ante la denuncia de la Asociación, el Ayuntamiento opta por suspender las licencias de obraras hasta que llegara a un acuerdo que beneficiara a nuestro barrio.

Partiendo de la exigencia de la Asociación, del cumplimiento estricto de la ley del suelo de 1975, con las licencias paradas y la dureza de los redactores del Plan para esta zona de El Palo que tiene exceso de densidad y no querían que se construyera más en esta zona, se empieza la negociación en Enero de 1981, como interlocutores estaban el Ayuntamiento, la Asociación y la promotora.

Las negociaciones ha sido muy duras, la promotora no tenía licencias de obras para seguir construyendo, pero seguía peleando para no perder lo que ellos consideraban suyo. El Ayuntamiento se mantenía en su de Ayuntamiento democrático y defendió el derecho de los vecinos menso beneficiados hasta ahora y la Asociación seguía reivindicando unos derechos asignados por la ley desde el año 1955.

Ahora el acuerdo está firmado, pero lo importante es que nos damos cuenta que cuando los vecinos se unen para conseguir un barrio mejor, el esfuerzo no cae en saco roto.

Hace solo 3 años El Palo no tenía un solo metro de zona verde, hoy El Palo ya tiene una reserva:

Primero: Dijuma, el juicio sigue pero puede suponer para El Palo 5.000 m2.

Segundo: 2.000m2 en el centro de El Palo, en la Plaza Niño de Las Moras, ahora a punto de quedar totalmente terminada.

Tercero: Playa Virginia y tras los acuerdos, 13.000m de jardín.

Y ahora: Pinares de San Antón. El acuerdo de Pinares supone 325.280m2.